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"Conócete a ti mismo". Para la Tradición Inca, el Cielo es inseparable de la Tierra, y las leyes que rigen a la creación entera transitan por nuestro planeta, por nuestro cuerpo y por nuestro espíritu del mismo modo que transitan los planetas por el firmamento. Por eso el chamanismo como Ruta Sagrada contempla siempre el estudio de las fuerzas planetarias como base sólida sin la cual no puede el chamán edificar un Templo del Sol en su interior.
Tradicionalmente, el bautismo solar ha sido siempre cuidadosamente preparado para que ese día en el que nace o muere el Padre Sol -solsticio de verano e invierno, Inti Raymi y Cápac Raymi- fuera el más propicio para revelar al aspirante su mapa celeste, ese espejo infinito que nos refleja el pasado, el presente y el futuro; quiénes somos, de dónde venimos y a dónde vamos….o podemos ir, puesto que el sabio gobierna sus estrellas y el necio las obedece. "Conócete a ti mismo", rezaba el portal del Oráculo de Delfos que vaticinaba al aspirante las pruebas del laberinto de su alma que debía superar, pruebas no aprobadas en sus anteriores encarnaciones.
Y lo mismo rezaba en el Q’enqo -que significa literalmente "laberinto"- existente en la explanada de la fortaleza de Sacsayhuamán, en la ciudad sagrada de Qosqo (Cuzco).
Porque de la misma Fuente universal mana todo conocimiento diversificado en cultos y religiones de la Tierra- Mas en todos ellos hay siempre una puerta angosta abierta únicamente para aquellos que tienen el valor, la fe y la osadía de ser un día Templo del Sol.
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